domingo, 28 de septiembre de 2014

Pontevedra – Orígenes I (Teucro)


Dos son las vías de estudio para conocer los orígenes de una ciudad: los testimonios escritos, más escasos e imprecisos cuanto mayor sea la antigüedad, y los restos arqueológicos encontrados en el subsuelo.
Pontevedra arrastra serias carencias en la investigación histórica y en la arqueológica; lo que ha propiciado a que, en oca­siones, los datos reales fuesen reemplazados por una especie de historia-ficción, con la mejor voluntad y total buena fe de los historiadores e investigadores que han intentado suplir las carencias con dosis de imaginación.
Hemos de remontarnos entonces a la Baja Edad Media, y a ese ambiente cultural y renacentista de la villa donde comenzó la necesidad de dotar a la nobleza y a las clases acomodadas de unas raíces que las convirtieran en unas de las más nobles y antiguas de la Península; haciéndolas descendien­tes directas de héroes griegos, dotándolas así de unos gloriosos orígenes.


Entre estos estudiosos destaca Juan de Guz­mán, Catedrático de Retórica de la villa y traductor de Virgilio, quien conocía perfectamente los textos clásicos, que haciendo referencia a unos contenidos de diversos escritores greco-latinos, suponían que ciertos personajes de la gue­rra de Troya habrían recalado en estas tierras. Estos escritores eran Asklepiades de Mirlea, Trogo Pompeyo, Strabon, Plinio el Viejo, Silio Itálico y Iuniano Iustino.
Las dos referencias más antiguas conocidas se han perdido. Asklepiades de Mirlea y Trogo Pompeyo escriben en el siglo I a. C., pero conocemos su obra por las referencias que del primero de ellos hace Strabon y al resumen de la obra del segundo por Iuniano Iustino.
Strabon, a comienzos del siglo primero, escribe su conocida “Geogra­fía”, en la que haciendo mención a Asklepiades, nos dice que entre los “Gallai­cos” habitaban algunos de los compañeros de Teucro y que existía una ciudad llamada Helenes, que fue como se bautizó originalmente estas tierras. A me­diados de ese mismo siglo, Plinio el Viejo, en su célebre “Historia Natural”, afir­ma también que las gentes de estas zonas son descendientes de griegos. Y ya entre los siglos III y IV, Iuniano Iustino escribe en su mencionado resumen de las “Historias Filípicas” de Trogo Pompeio, donde su visión es parecida a la de Asklepiades transmitida por Strabon.
Será Claudio González Zúñiga, autor de la primera “Historia de Pontevedra” escrita en 1846, quien llegará a establecer la fundación de Helenes por Teucro en el año 1215 a. C. Esta Helenes será el enclave que durante el siglo XVI se tomará como referente más remoto para Pontevedra.
  
Los eruditos pontevedreses tratarán la figura de Teucro según corres­ponda a cada época. Así, el padre Sarmiento manifestará ciertas dudas al princi­pio para luego no cuestionar el tema y, más tarde, acabar aceptándolo. Tiempo después, un grupo de autores hará causa común apoyando la tesis teucrista en mayor o menor grado; entre ellos: González Zúñiga, Flórez, Sampedro Folgar, García de la Riega, Sobrino Buhigas…
¿Quién fue Teucro?
Teucro fue un personaje de segundo rango entre los que participaron en la Guerra de Troya. Hijo ilegítimo de Telamón, rey de Salamina y de la prince­sa troyana Hesíone; se sabe que participó en la guerra junto a su hermanastro Ayax. Fue uno de los guerreros que se introdujeron dentro del célebre Caballo de Troya y era famoso por su habilidad en el manejo del arco, se decía que se lo había regalado el mismísimo Apolo. La escasísima iconografía que sobre este personaje se conoce en la actualidad, nos lo pre­senta como un arquero que, rodilla en tierra, se prepara para disparar su arco, protegido por el enorme escudo -de siete pieles de toro- de Ayax.
Tras la caída de Troya, una vez llegado a su patria, su padre Telamón lo destierra a per­petuidad, acusándole por no haber sabido evitar la disputa entre Ayax y Odiseo por las armas de Aquiles, causa directa del suicidio de Ayax.
Acompañado de fieles guerreros, Teucro funda en la isla de Chipre una ciudad que, en ho­nor a su patria, bautiza con el nombre de Salamina. Se casa con la princesa Eune, hija del rey Cipro, fundando una dinastía que reinó durante varios siglos.
Al conocer la muerte de su padre Telamón, Teucro intenta de nuevo el regreso a su patria natal, pero será rechazado por Euriasces, hijo de Ayax, por lo que decide poner rumbo a la Península Ibérica, donde funda las ciudades de Cartagena y Helenes, en la que reside hasta el fin de sus días y será la que en la Edad Media se tome como el emplazamiento primigenio de Pontevedra.
               
Mito o realidad
Desde el punto de vista actual, no existe ningún resto que demuestre la existencia de estos héroes griegos en nuestras tierras, no solo de Teucro como fundador de Pontevedra, también Anfiloco, capitán griego compañero de Teucro que se desplazó hacia el este y fundó Anphilócopolis o Anphiloquia, que se tomó como el asentamiento que dio origen a la ciudad de Ourense, Diomedes quien se considera el fundador de Tui y Orestes de Padrón.
Aunque las hipótesis fundacionales griegas en Galicia pueden carecer de cierta credibilidad, en el fondo esconden un punto de verdad. Parece ser que estas tradiciones se basan en referencias más antiguas de contactos entre las comunidades asentadas en el Mediterráneo Oriental y las atlánticas.
Cuando se gestan las leyendas de la arribada a estas tierras de ciertos héroes de la guerra de Troya, lo que se estaba produciendo era un proceso de enaltecimiento de unos orígenes que partían de una base real: el contacto, con cierta asiduidad, de las costas galaicas por navegantes y comerciantes medite­rráneos, al menos desde el II Milenio a. C. ­Que estos navegantes se correspondan con estos héroes ya es otra cuestión.

Bibliografía.-
DE LA PEÑA SANTOS, ANTONIO. JUEGA PUIG, JUAN. LÓPEZ DE GUEREÑU POLÁN, LUIS.
- Historia de Pontevedra. Vía Láctea Editorial. 1996.
GONZÁLEZ ZÚÑIGA, CLAUDIO
- Historia de Pontevedra, o sea, de la antigua Helenes fundada por Teucro. Pontevedra. Imp. Vda. De Pintos. 1846.